sábado, 3 de enero de 2009

DESESPERADA

Necesito hablar con alguien, y no sé quién podría escucharme; necesito desahogarme, y no sé quién podría entenderme; necesito tantas cosas, y no consigo ninguna, y si las consigo... no son recomendables para mí.
Me siento muy triste; no satisfago las expectativas que la gente pone en mí. He escuchado de mi padre palabras muy duras, que me han herido infinitamente. "Me has defraudado, me has decepcionado", "creí que habías sentado la cabeza, pero veo que no lo has hecho". Me doy cuenta, de que para ser socialmente aceptada, debo dejar de sentir, porque mis sentimientos no encajan en esta vida, debo de cambiar mi forma de pensar, porque no es acorde al mundo. Sería una excelente guionista de "películas yanquis" (creo que siendo buenos y ayudándonos unos a otros todo marcharía mejor), o tal vez podría dedicarme a escribir cuentos de princesas, en los que pese a que el sapo es siempre feo, malvado y desagradable acaba convirtiéndose en el más azul de los príncipes simplemente por el enorme amor que la ingenua e inocente protagonista le brinda. O incluso, podría pasar las noches en vela dando forma a los trescientos mil capítulos de un culebrón venezolano en el que por más idas y venidas, al final el mujeriego galán acaba casándose y pone fin a sus escarceos, porque se da cuenta de que nació para amarla a ella. Pero está comprobado, que para escribir mi propia vida, no sirvo; no doy una. Soy demasiado fantasiosa, creo en exceso en el buen fondo-fondo-requetefondo de quienes tengo alrededor. Y no, Anita, no... así no funciona el mundo.

7 comentarios:

Crean dijo...

No dejo de ser un recién llegado, que "pasaba por aquí". Pero te dejo igualmente un saludo. Y...no dejes de sentir, Ana. Las expectativas de los demás son muy respetables pero ellos ya tienen su vida, para construirla y estropearla a su gusto. Estropea tu la tuya a tu gusto. Bicos.

ana dijo...

gracias. bicos? gallego por casualidad?

Anónimo dijo...

No has defraudado a todo el mundo, hay alguién que sigue creyendo en ti

Skorpiona dijo...

Las malditas expectativas, tanto las propias como las ajenas, son una fuente inagotable de problemas. Me gustaria ser capaz de no crearme ninguna expectativa ante nada ni nadie, pero no puedo evitar hacerlo, supongo que no soy lo suficiente budista. Tampoco conozco a nadie que lo sea.

"Sentar la cabeza", expresión odiosa donde las haya. Renunciar al sentir por convencionalismo social, (y añado que siendo mujer parece que es una especie de desobeciendia criminal no "sentar la cabeza") me parece tan dañino como sentir por hacer realidad un cuento de hadas, que sabemos no se va a realizar.

Paciencia y ánimo, que andando una va encontrando el camino.

Anónimo dijo...

Tú me has intentado ayudar muchas veces, incluso en contra de lo que deseabas. Sé lo que estás pasando, y es muy, muy complicado. Quizás el único consejo que puedo darte es que seas tú. Que pienses en ti, solo en ti. No creo que el problemas sean los convencionalismos sociales, sino que la gente que te quiere teme por tu futuro. Por eso, vive para tí. Los demás no necesitan que te inmoles, te quieren y se preocupan. la vida es muy difícil, ya lo sabes, y de las decisiones que tomemos dependerá nuestro futuro. Valora las preocupaciones de los demás en su justa medida, si hacerles caso va a estropear tu felicidad, no les hagas caso. Si tu felicidad está en peligro y ellos te aconsejan prudencia, escúchalos.
Piensa ¿Eres totalmente feliz? No cambies
¿No eres feliz? Piensa que te puedes estar equivocando. Tú eres la dueña de tu vida, nadie más.

Anónimo dijo...

Ante todo, no te desesperes. Tú tienes mucha fuerza, no te dejes hundir, arriba, tranquilízate, relájate, con la mente serena todo se ve diferente. Tú eres tu única jefa, nadie te manda, ni unos ni otros, solo piensa en tí y en los tuyos. Y la gente que te quiere si te ve feliz, aceptará lo que suceda. Y si no funciona, poruqe las cosas no son para los demás tan claras como para tí, nada se acaba, tienes toda una vida por delante, y miles de oportunidades para ser feliz.

Victoria Cáceres dijo...

Anita, aquí tienes unos oídos y un hombro, lo que haga falta, ya sabes.

Gracias por ser tú quién me contara lo del sábado. Ya lo he publicado, en mi blog. Date una vuelta, si te apetece.

Mil besos, ánimo y mil gracias por todo