domingo, 20 de julio de 2008

DESAPARECE II

Nadie me ha tratado nunca tan bien como tú. Y nadie nunca, me trató tan mal. “Mi amor, mi vida, mi cosita, mi peluchita, mi bomboncito…” Todo mentira. Cada palabra tuya era una losa que escondía al verdadero Wilmer. Maltratador, mujeriego, sinvergüenza, hipócrita, mentiroso… Ni hombre, ni nada. Ni una puta mierda eres.

Cuando te conocí, estaba acostumbrada a ser fuerte, a no quejarme físicamente. Y contigo, me sentía a gusto, y me abrí. Sentí el apoyo que nunca había tenido, me tragué como una imbécil todo lo que me decías. Como todo el mundo, como tu familia, como la gente del trabajo, creía que de verdad eras bueno, calladito y modosito, un cielo. Pero qué razón tiene mi abuela cuando dice “de las aguas mansas me libre Dios, que de las bravas, me libro yo”, y es que no se te veía venir, hijo de puta! Hasta a ella se la colaste, que me dijo “ay, hija, qué suerte has tenido, qué bien te trata”. Y mira… De ayudarme en casa: “qué bueno, que cocina, plancha, friega… e incluso quiere llamarme de usted para respetarme más”, a no darme ni un duro para mantener a mi hija, con siete meses de embarazo. Abriste la hucha de Claudia para comprarte ropa e invitar a tus amantes a cenar.

Mi vida era mierda, pero era mi mierda, y tú la destrozaste. Tú me has roto la confianza en los demás, la ilusión por formar una familia tradicional, ya no creo en ningún hombre, ni en el amor, ni en la pareja, ahora sí rechazo el sexo por completo, y te odio. Me das asco, quiero que te vayas de nuestra vida para siempre.

No sé cuánto tiempo me queda para olvidarme del todo de tantas cosas que me has hecho. A veces, me miro las piernas y aún me veo cardenales. Me peino, y cuando levanto los brazos, veo las marcas de tus dedos en mi piel. Cuando los niños jugando me tiran del pelo me acuerdo de todas las veces que me tiraste al suelo de esa manera. No se me olvida cómo me arrastrabas por la casa de los tobillos de madrugada, cómo me empujabas y me hacías caer en la cama. Me encerrabas en la habitación en pleno verano, con calor, y me abrías la puerta del baño sin dejarme ninguna intimidad. “Si te quedan marcas es porque eres muy sensible”. Claro, sería por eso. Bestia.

Me quitabas el móvil, me lo registrabas, te llevabas mi tarjeta para que no pudiera hablar con nadie. Te venías conmigo al ciber para saber quién me escribía. Me acusabas continuamente de serte infiel, embarazada y con una niña. Me llamabas puta y me decías que estaba deseando follarme a otros y buscarle otro padre a mis hijos. “Claudia es mi hija porque se parece a mí, pero a saber de quién es ese niño que llevas dentro”. “Me voy a llevar a mi hija a Ecuador, a ése, quédatelo tú”. “Si vas a trabajar al Telepizza es porque hay un negro, verdad? Eso es lo que a ti te gusta”. En varias ocasiones te dije que se cree el ladrón que todos son de su condición, y pedazo de cabrón, te cambiaba la cara en ese momento y replicabas “pero mi amor, en serio piensas que yo sería capaz de ponerte los cuernos?”. Inocente de mí, un día detrás de otro. Y lo peor, no era eso, sino que no nos protegiste, ni a los niños, ni a mí, nos expusiste a cualquier enfermedad sin saberlo, eso no tiene ni nombre, es imperdonable.

Se oía en la tele “la víctima número x de violencia doméstica…”, “a saber qué habrá hecho para que la mate su marido, si es que en España os lo buscáis”. Sólo conseguía respirar cuando te marchabas por la mañana, pero cuando la llave se metía en la cerradura a las siete… otra vez se me hacían piedra los pulmones. El ahogo de la impotencia se me ahogaba en lágrimas. Sentía que te quería tanto, que todo era posible, hasta que volvieras a ser como antes ( qué tontería, era todo mentira). Con mi amor todo se iba a solucionar, tú reaccionarías, inocente, inocente…

Horas y horas de mediador, de psiquiatra… para nada. Mi Fernando y mi Jesús, que tanto me han ayudado, hasta de ellos tenías celos. Tú pasabas de tratamientos y sólo exigías. Yo no podía tener amigos, ni hablar con hombres de ninguna clase. Me cebabas como a un gorrino, y me decías que no hacía falta que me depilara, que así estaba bien. Menudo moro. Pero moro, moro. Tuve un novio de Marruecos, y jamás me trató así, nunca me faltó el respeto, ni me prohibió nada, ni me mandó al torreón. Tú sólo querías que fuera de tu propiedad. ¿Qué vas a enseñarle a mi hijo, a abusar de las mujeres por la fuerza? ¿Y a mi hija? ¿A ser sierva, súbdita y esclava de un hombre? ¿A que tiene que acceder a todo tipo de chantajes? No te acerques a ellos, vete.

Perdí la cuenta de las veces que te dije que no me apetecía, que no quería, que por favor, me dejaras en paz. A veces con la única fuerza de mis brazos, otras con los ojos encharcados. Y tus amenazas y chantajes: “pues no te extrañe si me voy con otra”, “si tu no accedes a esto que yo quiero, lo buscaré por ahí”, “conmigo no quieres hacer esto, pero seguro que con lo puta que eres, no te ha importado hacerlo con otros”. Cuántas veces me dijeron en la calle que me ponías de loca… tan experto tú, claro, que decías que tenía doble personalidad, hasta en el juicio dijiste que tenía un trastorno bipolar y que tenía que tomar medicación… joder. No tienes ni puta idea de lo que son la enfermedades mentales.


“Si un hombre hiciera daño a mi hermana, lo mataría”. “Si a tu hermana le hicieran todo lo que tú me haces a mí, qué pasaría?”. “A saber qué habría hecho ella para merecerlo”.

Amenazabas con suicidarte si te dejaba, todavía estoy esperando que lo hagas. Amenazabas con suicidarte, si no volvía contigo. Aún estás a tiempo. Amenazabas con suicidarte si no veías a tus hijos a diario. Lo que mereces es morirte por no tener la decencia de venir a verlos.

“Tus amigos sólo quieren acostarse contigo, y tus amigas que les soluciones la vida. Nadie te quiere”. Fran me quería muchísimo, Dani siempre se portó bien conmigo. Celia es mi hermana de corazón. Las únicas personas que me habéis mentido con respecto a vuestros sentimientos, sois mi madre y tú. Sí me siento querida y nunca traicionada, el resto del mundo me valora, no soy ninguna alfombra ni objeto sexual.

“Algún día reharás tu vida y estarás con un tío”. Perdona, pero tú tienes tu vida, y mi vida, son mis hijos. No hay nadie que esté ni hoy ni mañana por encima de ellos. Gracias a ti, no puedo confiar en ningún hombre, pero si se diera el caso, jamás estaría por delante de ellos, no soy como tú, yo no los cambio por un par de polvos. No he sentido nunca eso que llaman el instinto maternal, nunca quise tener hijos, y me costó quererlos y asumirlos, pero ahora, soy madre. Tú no eres nada.

5 comentarios:

romudea dijo...

Hola Ana, pasaba a decirte que ya tengo el capitulo en mi blog para que lo continúes, y al leer todo esto, se me ocurre una reflexion acompañada de propios recuerdos. Todas estas experiencias sirven, nos hacen fuertes, y cuando el odio se olvida, te enseñan.
Un saludo

Masakoy dijo...

Ana, no te esfuerces ni en recordarlo. Sigue hacia delante que ya verás com todo se ilumina, y deja atrás los malos recuerdos y al individuo ese.

Podías habérmelo dicho, que bueno... ni soy tan bueno, ni soy tan malo, pero algo te podría haber ayudado...

Y lo dicho... te toca terminar la historia, si no hay nadie más cuando te pongas a escribir, jajaja.

Sonríe que tienes una sonrisa muy bonita.

Besos, Edu

davrix dijo...

HOLA ANA, SOY DAVID, ESPERO QUE TE ACUERDES DE MI (EL QUE HACE LOS CORTOS, O BUENO MAS BIEN LOS HACÍA) HE LEÍDO TU BLOG Y ME HE QUEDADO IMPRESIONADO CON LO QUE TE HA HECHO ESE ELEMENTO... UNA PASADA, NO SE CÓMO REACCIONAR SÓLO TE PUEDO DECIR QUE ME ENCANTARÍA QUE PUDIERAMOS VERNOS Y HABLAR, QUE ME CUENTES TODO DETENIDAMENTE Y QUE SEPAS QUE ME TIENES PARA LO QUE QUIERAS PRECIOSA... NO QUIERO VERTE SUFRIR PUES NO TE LO MERECES... Y SI TIENES GENTE QUE TE QUIERE, POR LO MENOS EN MI VIDA HAS DEJADO UNA HUELLA MUY BONITA

Skorpiona dijo...

Dos post más abajo te tachas de cobarde por callar. Tras haber leído los dos posteos siguientes, tengo que llevarte la contraría.

Haber roto con el maltrato requiere una dosis muy fuerte de voluntad y valentía. Sí has podido con esto podrás con lo que venga.

El paso más difícil ya lo has dado. Lo demás no será fácil pero estás moviendote y eso siempre es bueno.

Chaos.

ana dijo...

romudea: me pongo en cuanto pueda con la historia.
edu:si te hubiera pedido ayuda, habría firmado mi sentencia de muerte. ya hace dos años de eso, pero cada vez que viene a ver a los niños, acabo enfadada.
david: estás tan bueno que contigo se me olvida todo lo malo!!!!!!!!!!espero que pronto me pueda poner bajo tus órdenes para hacer otro corto, que tengo mono.
skorpiona: las relaciones diferentes, dan lugar a formas de actuar distintas. a veces grito, a veces callo.